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Las cuentas empresariales generan nervios. Las
malas cuentas, más. Y la actual situación económica apunta a mucho
nerviosismo. Ante esta situación, las asociaciones de ayuda a las
víctimas de acoso laboral se muestran temerosas.
Entre ellas, la Asociación Gallega contra el Acoso Moral en el
Trabajo (AGACAMT), con sede en Vigo. Su presidenta, Eva Ventín,
advierte del riesgo de que la desaceleración económica dé lugar aun
aumento de casos de mobbing, puesto que este tipo de prácticas "a
veces se utilizan como herramienta de despido barato".
La responsable del colectivo cree que algunas empresas verán este
menor crecimiento de la economía como "una excusa" para recortar sus
plantillas, por lo que, en algún caso, las prácticas de acoso, que
provocan un deterioro en la salud de quien las padece, servirán para
forzar la salida de personas que "muchas veces abandonan el trabajo
sin reclamar sus derechos".
El pasado año, en Galicia se presentaron un total de 109 denuncias
por acoso laboral ante la Inspección de Trabajo,14 más que en 2006,
lo que supone un aumento cercano al15%.
Sin embargo, Ventín destaca que hasta la sede central de su
colectivo, en Vigo, llegan "dos o tres casos ala semana, de las que
a lo mejor una resulta no ser mobbing al tratarse de un conflicto
laboral puntual".
LA MAYORÍA SE DESCONOCEN
Aunque estas cifras resultan alarmantes de por sí, desde la
asociación avisan de que "la mayoría de los casos están ocultas" ya
que el poco éxito en los procesos administrativos y judiciales, que
radica en la dificultad de encontrar pruebas, "desalienta" a las
víctimas.
Aún así, aseguran que en la comunidad, donde "sólo el10% de los
dictámenes son favorables, frente al 30% español", existen
sentencias que consideran el acoso moral en el trabajo como un
accidente laboral. Además, "el juez puede extinguir el contrato y se
podrá dar una indemnización equivalente aun despido improcedente",
revela Eva Ventín.
EL APUNTE
Faltan especialistas y formación jurídica
La dificultad de recabar pruebas dificulta los casos para las
víctimas. Por eso AGACAMT pide una mayor formación para juristas
expertos en relaciones laborales inspectores de trabajo y
psicoterapeutas. "En Galicia hoy no hay especialistas en acoso"
lamenta Eva Ventín que reclama la creación de un observatorio de
carácter autonómico.
LOS HOMBRES AGUANTAN MÁS POR NO ADMITIRLO
El acoso laboral es una práctica que implica una frecuencia en la
hostilidad que pueden ser insultos y amenazas personales o incluso
actos "sutiles" apenas perceptibles. El mobbing se ejecuta en base a
"un plan" con el objetivo de que la víctima abandone la empresa.
Con su conducta el acosador debilita a su víctima de forma
psicológica e incluso le causa enfermedades por lo que la persona
comienza a alternar bajas laborales con periodos de trabajo o
incluso abandona la empresa Según destaca Ventín el momento de la
baja a veces "sólo sirve para demorar el problema".
A las víctimas les cuesta reconocer su situación: "Las mujeres
suelen aguantar un año y medio pero en el caso de los hombres suelen
estar unos dos años porque son más reticentes a admitir lo que les
pasa".
Sus consecuencias pueden ser psicológicamente irreparables" puesto
que en la mayoría de casos se dan cuadros depresivos de ansiedad "e
incluso suicidios". Además repercute en el físico
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