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HUELVA. A falta
de un día para que finalice el juicio por el "caso mobbing" contra
el ex presidente de la Diputación y alcalde de Valverde, José
Cejudo, y el ex diputado provincial de Cooperación Municipal,
Francisco Sánchez, las partes se han pronunciado ya sobre sus
conclusiones.
Después de cinco
sesiones, en las que se ha asistido a las declaraciones enfrentadas
de los acusados y del demandante, el arquitecto de la Diputación,
Francisco Muñoz, y a más de una treintena de declaraciones (entre
testigos y peritos), el Ministerio Fiscal ha modificado sus
conclusiones respecto a la presunta participación del alcalde de
Valverde: ahora la Fiscalía cree que el delito de prevaricación que
se le atribuye fue continuado, por lo que eleva de ocho a nueve años
de inhabilitación para cargo público su petición de condena.
La acusación
pública mantiene su postura respecto al delito contra la integridad
moral de carácter grave supuestamente cometido tanto por Cejudo como
para Sánchez, por los que solicita dos años de prisión con la
sustitutoria de tres de inhabilitación. Las demás partes, han
mantenido sus calificaciones: la defensa solicita la absolución de
ambos.
La de ayer,
quinta sesión de la vista, convirtió la sala del Juzgado de lo Penal
número 3 (en la que se desarrolla el juicio) en una batalla verbal
entre los peritos de la acusación (pública y particular) y de la
defensa, hasta el punto de que la titular, Adulfa Medina, se vio
obligada a llamar al orden.
En una decisión
inusual, que contó con el beneplácito de todas las partes, los cinco
psicólogos y psiquiatras citados (tres por parte de la acusación y
dos de la defensa) comparecieron juntos. El objetivo, contrastar en
el mismo momento las consideraciones e informes de los expertos.
Ayer, se trataba
de analizar la causalidad entre el supuesto acoso y el estado
psicológico del arquitecto, que estuvo de baja laboral durante dos
años, bajo tratamiento farmacológico y apoyo psicológico (y aún bajo
seguimiento).
Desde la otra
parte, lo que se trataba de demostrar era que la personalidad del
demandante condicionó el proceso y su propia evolución.
Y se produjo,
como era previsible, disparidad de criterios en el transcurso de una
larga comparecencia-discusión.
Desde los peritos
de la acusación, Francisco de Paula, Rosa Villaro (ambos del
Instituto de Medicina Legal) y Encarna Castillo (de Salud Mental del
Servicio Andaluz de Salud) se subrayó que la depresión de Muñoz era
"compatible con un caso de acoso laboral", es decir, que existió una
relación causal entre el proceso laboral y la patología, que su
relato de hechos era "verosímil" y que en los estudios que
realizaron no se detectaron antecedentes psicopatológicos.
En la
sintomatología "notable" que describieron, señalaron el sentimiento
de inseguridad, ideas suicidas, culpa y pérdida de confianza.
Castillo, que comenzó a tratarlo en 2003, indicó además que Muñoz
tiene rasgos de personalidad "obsesiva", punto en el que explicó que
es un hombre "hiperexigente y obsesionado por el trabajo".
Por parte de la
defensa, el psiquiatra Juan José Carrasco, y la psicóloga Paloma
Nieto, tras subrayar los "rasgos esquizoides" del arquitecto y sus
enfrentamientos "con todo el mundo", restaron credibilidad a sus
relatos. "El cuenta lo que le interesa, de la misa la mitad", afirmó
el psiquiatra.
Estos
peritos consideran que los hechos denunciados "no son la causa
única" de la depresión y que ante los conflictos laborales "tuvo un
desgaste y derivó en la depresión".
Huelva Información - Andalucía, España
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