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El estrés laboral está
considerado por la UE como el segundo problema de salud más frecuente.
El Instituto Nacional de
Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) analiza en un libro la
significativa incidencia de esta patología en las condiciones de
salud y seguridad en el trabajo, estableciendo cinco tipos de estrés
con consecuencias físicas y mentales.
La última encuesta de condiciones de trabajo
elaborada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el
Trabajo (INSHT), organismo dependiente del Ministerio de Trabajo,
refleja que más de la mitad de las personas entrevistadas padecía
estrés. Así, para uno de cada cinco encuestados, resulta
"incuestionable" que el trabajo afecta a la salud, siendo las
principales consecuencias el dolor de espalda, el estrés y el dolor
de cuello o nuca.
El estrés puede causar depresión, ansiedad,
apatía, falta de concentración, problemas con el alcohol o con las
drogas y problemas endocrinos, y también puede inducir al
desencadenamiento de numerosas enfermedades, siendo las más típicas
las afecciones cardiovasculares, las digestivas, las respiratorias,
las neurológicas y el cáncer, entre otras muchas.
En el trabajo, las consecuencias del estrés
afectan a la productividad, existe mayor riesgo de sufrir accidentes
laborales y aumenta el absentismo.
El nivel más elevado lo sufren los
directivos, con un 28,7%, seguido de los profesionales (23,6%), los
que tienen estudios universitarios (21,8%), los técnicos (19,6%) y
los trabajadores de servicios (19%).
Tipología de estrés laboral
En el ambiente laboral se registran cinco
tipos de estrés. El primero es el estrés propiamente dicho, que se
puede dar en cualquier actividad laboral y consiste en
hiperactividad emocional con predominio de daño fisiológico.
El segundo, el síndrome de 'burnout' o de
'estar quemado', que se origina sobre todo en profesiones que
implican ayuda y/o atención de la salud.
En este tipo de estrés predomina el daño
emocional con efectos negativos y sus manifestaciones clínicas son
alteraciones del estado de ánimo, metabólicas y cardiovasculares.
En tercer lugar se encuentra el 'mobbing'
o acoso psicológico en el trabajo, que se basa en un falta de
respeto y de consideración respecto del derecho a la dignidad del
trabajador.
Los mayores perjudicados por esta forma de
estrés son los trabajadores del sector servicios y los de
administraciones públicas. Sus efectos son trastornos físicos y
psíquicos, como conductas auto lesivas, que pueden implicar
ruptura familiar y/o suicidio.
El cuarto tipo es el síndrome agudo de
estrés y de estrés postraumático, consecuencia de una experiencia
muy traumática que implica una amenaza seria a la seguridad o
integridad física.
Provoca trastornos de ansiedad que afectan,
fundamentalmente, a los integrantes de los Cuerpos de Seguridad del
Estado, a bomberos, equipos de rescate, personal de agencias
bancarias o comercios expuestos a acciones delictivas, y a
trabajadores que sufren un accidente laboral grave o con riesgo de
muerte.
El quinto y último es el 'Karoshi', un
término que procede de Japón y que se refiere a una clase de estrés
que puede provocar la muerte por exceso de trabajo en entornos
laborales muy exigentes, por razones de producción y productividad.
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