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Dos trabajadores
de la agencia de noticias Servimedia, perteneciente a la Fundación
ONCE, recibían, el pasado 8 de febrero, dos cartas de despido.
El motivo, según
la empresa, era “la disminución continuada y voluntaria del
rendimiento de trabajo”.
Sin embargo, las
cartas reconocen que los despidos son improcedentes y establecen una
indemnización de 45 días por año trabajado para cada uno.
Anselmo Lucio y
Manuel Tapia llevaban trabajando en la agencia más de 15 años. El
segundo incluso fue uno de los fundadores.
Nunca habían
recibido llamada de atención alguna por su trabajo. Todo lo
contrario. Ambos habían ocupado puestos de responsabilidad e,
incluso, habían recibido premios por su labor periodística.
Según sus
compañeros, sólo había un motivo para deshacerse de ellos:
“resultaban incómodos para la dirección”.
Ambos
trabajadores fueron delegados sindicales, en su día, y están
afiliados al Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM).
Lucio y Tapia
participaron en la negociación del último Convenio Colectivo de
Servimedia, texto que establece una doble escala salarial.
Por una parte,
los trabajadores veteranos mantienen sus condiciones laborales. Sin
embargo, los nuevos cobran menos, sólo acceden al cargo de ayudante
de redacción, trabajan en fiestas, etc. “Esto rompe el principio de
‘a igual trabajo, igual salario”, afirma Tapia.
El SPM denunció
el Convenio ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el cual
anuló 12 artículos.
Servimedia
recurrió ante el Tribunal Supremo.
Justo el
día siguiente de que saliera la sentencia que anulaba la del
Tribunal Superior de Justicia de Madrid, los dos sindicalistas
recibían sus cartas de despido y ninguna explicación por parte de la
dirección de la empresa.
Había más
motivos. Hace dos años, Lucio y Tapia testificaron voluntariamente a
favor de una compañera, también delegada sindical y perteneciente al
SPM que había presentado una demanda por acoso laboral.
El juzgado
desestimó la denuncia por falta de pruebas. El acoso, no
obstante, cesó.
No es la primera
vez
Pero la historia
de persecución sindical de esta agencia de noticias viene de lejos.
En 1993, Servimedia despidió a su primera delegada sindical,
perteneciente a UGT, por negociar y conseguir el primer convenio
colectivo de la agencia.
Los tribunales
declararon nulo el despido y la trabajadora tuvo que ser readmitida.
Otra delegada
sindical, en este caso de CCOO, que había declarado a favor de su
compañera, recibió el mismo castigo. La empresa llegó a un acuerdo
económico con la trabajadora y ésta rechazó volver a trabajar en
Servimedia.
A ellas les
siguió otro trabajador, afiliado al SPM, que fue despedido después
de expresar su malestar con la empresa durante una asamblea de
trabajadores en la que se negociaba el convenio colectivo. El
despido también fue declarado nulo y el trabajador, readmitido.
Pero, de nuevo,
hubo ‘efectos colaterales’. Una compañera que declaró a su favor y
que también era sindicalista del SPM, recibió un despido, declarado
improcedente.
Hasta cinco casos
preceden al despido de Lucio y Tapia. Estos dos trabajadores, al
recibir inesperadamente sus cartas de despido, decidieron llevar a
juicio a Servimedia.
Buscaban la
declaración de despido nulo por considerar que se han vulnerado
sus derechos fundamentales a la libertad sindical.
Sus compañeros
realizaron una recogida de firmas en la que consiguieron el apoyo de
la mayoría.
Incluso algunos
de sus jefes se han manifestado en contra del despido y han pedido
su readmisión en la agencia. Sin embargo, recientemente los dos
despedidos han llegado a un acuerdo económico con la empresa
renunciando al juicio. “Ya sólo queremos pasar página”, afirma
Lucio.
La Agrupación de
Periodistas de UGT Madrid ha denunciado que “la persecución sindical
parece obedecer a una estrategia pensada y planificada para
deshacerse de los elementos que no se pliegan a sus deseos”.
Por su parte, el
SPM incluso pidió al Ministro de Trabajo, Jesús Caldera, que
interviniera, sin recibir ninguna respuesta.
La plantilla de
Servimedia está formada por, aproximadamente, un 50% de
discapacitados físicos y otro 50% de personas sin discapacidad.
Esta agencia se
dedica a la prestación de servicios informativos para empresas en
temas generales y también edita publicaciones con contenidos
relacionados con la discapacidad.
Además de
pertenecer a la Fundación ONCE, Servimedia forma parte de Forética,
una organización dedicada, según anuncia ella misma, a “fomentar
políticas de gestión ética y socialmente responsable en empresas e
instituciones”.
Uno de los
criterios de actuación que exige Forética para sus miembros es que
fomenten un clima laboral adecuado.
¿Cómo? Motivando
a sus trabajadores, adoptando medidas para reducir el absentismo y
haciendo lo posible por captar y retener el talento.
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