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El protocolo
contra el acoso laboral que ha elaborado la consejería de
Interior evita que la investigación de las denuncias por esta causa
salga del seno de la propia estructura policial.
Si la normativa
que afecta al resto de la Administración remite la investigación a
Función Pública, pero permite a los sindicatos disponer de un
miembro en la comisión correspondiente, el protocolo para la
Ertzaintza deja la mediación en manos de los propios mandos
policiales.
Si esta
intervención no funciona, evita las miradas ajenas atribuyendo a
Asuntos Internos el cierre del caso.
El protocolo fue
presentado tras el recurso del sindicato policial Erne a la
exclusión de la Ertzaintza de la normativa general.
El protocolo contra el mobbing, que Interior pretende
tramitar como orden del consejero, Javier Balza, tiene 12 páginas y
prevé poner en marcha un "plan de formación general" en la policía
vasca para la "prevención del acoso laboral y sexual en el
trabajo", como adelantó este periódico.
El objetivo de
esa formación preventiva, que Interior quiere impartir a 400 mandos
intermedios, es ayudar a los futuros mediadores a "identificar
las situaciones de acoso laboral y sexual" y "conocer el
procedimiento a seguir en dichos casos", según el borrador, que
todavía se halla en discusión con los sindicatos, al que ha tenido
acceso este periódico.
"Debe ser atajado
sin contemplaciones", recoge el documento, que invoca directivas
comunitarias y orientaciones contra el mobbing de la
Organización Internacional del Trabajo.
La Ertzaintza ha registrado en los últimos años serias denuncias de
acoso laboral o sexual en unidades como Juego, Policía Científica,
Brigada Móvil o en comisarías como las de Erandio y Gernika.
En algún caso,
como la denuncia de una ertzaina de la Brigada Móvil, que ganó en
los tribunales, se registraron presiones de jefes policiales para
evitar que el caso acabara primero ante el juez y después en la
prensa. El acoso sexual ha sido finalmente eliminado del documento
inicial.
Un informe de Osalan sobre un caso de acoso registrado en la
unidad de Policía Científica en mayo de 2006 ya criticaba a Interior
porque "no se había realizado una evaluación de riesgos
psicosociales" ni "un protocolo para la prevención de efectos
derivados de los riesgos psicosociales", como viene exigiendo en
el comité de Salud Laboral el sindicato Erne.
Entre sus
recomendaciones de carácter preventivo en el análisis de dicho caso,
apuntaba en primer lugar: "Debe hacerse una evaluación de riesgos
psicosociales", lo que Erne volvió a trasladar cuando presentó el
pasado 23 de abril a Interior sus alegaciones a dicho protocolo.
Este ejemplo de acoso, analizado por Unai Olaizola en su informe de
la unidad de Salud Laboral de Osalan, resulta paradigmático para el
sistema que Interior pretende implantar.
Dicho informe ya
indica que "las diversas instancias" a las que se dirigió el
denunciante, "fundamentalmente mandos de la División u otras
personas responsables de la organización, no han dado una respuesta
(al menos conocida para quien esto firma), que dirima el conflicto o
al menos asesore a los ertzainas del camino a seguir para obtener
una respuesta".
El protocolo contra el acoso elaborado por la Dirección de
Recursos Humanos de Interior, que encabeza Juan María Barasorda,
pretende convertir a los mandos policiales en agentes mediadores
ante la denuncia de casos de acoso.
Los jefes de
unidad, tras la formación específica para atajar estas situaciones,
serán los "mediadores".
Plazos
Si el acosador es
el jefe de unidad, el mediador será el director de la Ertzaintza.
Si el acosador es
el jefe de la Dirección de Inspección General (Asuntos Internos),
encargada de tramitar la denuncia si finalmente fracasa la
mediación, el encargado de la misma será el viceconsejero de
Seguridad.
Los expertos
consultados por este periódico recomiendan que este tipo de
mediaciones las realicen personas independientes, sin interferencias
en la organización que se va a investigar y con poder de decisión.
Los tiempos previstos en el protocolo son perentorios: el mando
policial convocará una reunión entre las partes dentro de los 10
días hábiles siguientes a la recepción de la denuncia, ampliable un
máximo de otros 10 días "si existen causas que aconsejen" esa
ampliación.
En 15 días, el
mando propondrá una actuación concreta, que será comunicada a
Asuntos Internos.
Si cualquiera de las partes rechaza la mediación o las medidas
propuestas, "toda la documentación" será remitida al jefe de Asuntos
Internos para que la incorpore a la "investigación iniciada" y será
la encargada de "depurar las posibles responsabilidades
disciplinarias".
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