Francisco Fabelo
renunció en 2001 a su cargo de director de la Granja Agrícola
debido a “la carencia de toda clase de garantías que puedan
conducir al buen desempeño de las funciones”
El Juzgado de lo Social insta a la Primera Institución y al
consejero a que “de forma inmediata” procedan a cumplir el fallo
de la sentencia a favor de Fabelo, requiriéndoles asimismo a que
abonen 18.000 euros
El Cabildo y el consejero de Agricultura y Ganadería de dicha
institución, Higinio Hernández, deben cesar los “comportamientos
persecutorios” y restablecer en la “plenitud de sus funciones”
al veterinario de la Granja Agrícola Experimental en excedencia
Francisco Fabelo. Así lo confirma el auto judicial del Juzgado
de lo Social número 1 de Arrecife dictaminado por la juez que
instruye el caso de supuesto acoso laboral por parte del
político hacia el veterinario, dictamen por el cual se insta
además a la Primera Institución de la Isla y al consejero de
Agricultura a que “de forma inmediata” procedan a cumplir el
fallo de la sentencia a favor de Fabelo en base a la modalidad
procesal de tutela de los “derechos fundamentales” y
requiriéndoles asimismo a que abonen la ya conocida cantidad de
18.000 euros de indemnización.
Francisco Fabelo renunció el 26 de noviembre de 2001 a su cargo
de director de la Granja Agrícola Experimental debido a “la
carencia de toda clase de garantías que puedan conducir al buen
desempeño de las funciones”.
Así se lo comunicó al propio Higinio Hernández en una carta
remitida en esta misma fecha y donde le invita por otro lado a
“estar a su disposición para cuantos asuntos relacionados con el
sector considere convenientes”. Sin embargo, la existencia de un
recurso en la actualidad por parte del consejero del Área
imposibilita las labores de reincorporación del denunciante
hasta que se resuelva el conflicto.
Estas declaraciones chocan con las ya realizadas a principios de
marzo al programa “El Despertador” de la radio de Agustín Acosta
por el presidente del Comité de Empresa de la Granja
Experimental, Bernabé García, quien aseguraba que a finales del
año 99 o principios de 2000 se habilitó un espacio para el
veterinario de la Granja al objeto de que siguiera ejerciendo
sus funciones como profesional “después de ser removido del
cargo de jefe de área” por el consejero Hernández.

