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Francisco Fuertes |
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MOBBING.
IMPLICACIONES SOCIALES Y PSICOPATOLÓGICAS
"Era la
mejor de las épocas, era la peor de las épocas. Era la edad de la
sabiduría, era la edad de la locura; Era la época de creer, era la
época de la incredulidad; Era la estación de la luz, era la estación
de las tinieblas; Era la primavera de la esperanza, era el invierno
de la desesperanza. Lo teníamos todo ante nosotros y no teníamos
nada".
Charles
Dickens. El cuento de dos ciudades.
Introducción
El
fenómeno del Mobbing (acoso moral en el trabajo) presenta ante todo
una naturaleza social interactiva que deviene de la compleja red
relacional que emerge en los entornos laborales. Podríamos decir que
supone un sistema relacional patológico contextualizado en las
organizaciones y en el que cabe subrayar la importancia de lo
social. Puesto que como señala Giddens (1992) "para la mayoría de
las personas…, la actividad productiva o trabajo, ocupa una parte de
su vida mayor que cualquier otro tipo", no es de extrañar la
relevancia de la calidad de estas interacciones para las personas.
Tampoco debemos de olvidar que el ser humano es ante todo un animal
social.
Además
hoy en día, el trabajo es un área de desarrollo personal, de
autorrealización. Por ello, las personas están incrementando sus
relaciones afiliativas, en los lugares de trabajo, siendo necesario
por tanto como ya hemos mencionado las cualidades de estas
relaciones.
En el
análisis de los aspectos sociales del fenómeno mobbing, no podemos
dejar fuera los cambios en los últimos años de la sociedad en
general y de las dinámicas del mercado laboral en particular. En
este mismo orden, debemos tener presente también el cambio de las
relaciones de pareja en la Sociedad de la Información, a medida que
nos hemos ido distanciando de las sociedades agrícolas tradicionales
hacia una sociedad más industrializada.
Con
respecto a la relación de pareja parece que se ha constituido en una
búsqueda de mayor felicidad y calidad en la relación. Anteriormente,
era la colectividad la que reportaba las necesidades afectivas de
sus miembros, ahora la pareja se ha aislado de la sociedad,
trasformándose en nuclear. Esta "centralidad", la dota de tal
envergadura que sus deficiencias resultan cruciales para los
individuos. En palabras de Cáceres Carrasco (1998, 529 - 555) "la
relación de pareja puede constituirse en un elemento promotor de
salud o en una fuente más de conflicto y patología".
Así
pues, algunos de los cambios más relevantes en la vida laboral y
personal de las sociedades de Occidente serían la necesidad de
autorrealización en lo laboral y centración en la pareja para cubrir
las necesidades afectivas básicas. Al mismo tiempo, no debemos
obviar el resultado de las influencias mutuas e interdependientes
entre ambos contextos.
Como
señala la Teoría Sistémica de la Comunicación debemos tener en
cuenta que para entender un sistema, no solo atenderemos a los
elementos y sus propiedades, sino también a las interacciones entre
ellos. Para Minuchin (1974), los sistemas familiares tienen límites
inferiores y a su vez la familia tiene una frontera con el exterior.
Sin embargo, es difícil mantener la individualidad dentro de la
familia a la vez que comprometerse mucho con el exterior. Los
problemas de uno, lo son de todos (Feixas y Miró, 1993).
¿Qué es
mobbing?
Hacemos
nuestras las palabras de Hennz Leymann cuando advierte que "en las
sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el
lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una
persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser
procesada ante un tribunal" (Leymann,1996- ). En estos momentos,
siete años más tarde de esta afirmación, el panorama es esperanzador
pues ya existen sentencias en las que se reconoce que se ha sufrido
una agresión por Mobbing.
El
fenómeno Mobbing, acoso moral en el trabajo, raramente está
caracterizado por la agresión física, sino más bien por otras formas
de agresión más sofisticadas como el aislamiento social y / o físico
de la víctima, falta de ética y respeto a su persona y manejo de la
información relacionada con la victima con clara intención de
perjudicarla. Se produce una estigmatización de la victima y
exclusión, consiguiendo así aislarla de sus compañeros, de los
recursos de la organización y de mejoras de su potencial laboral.
En este
tipo de conflicto la víctima es sometida a un proceso de
estigmatización sistemática y a una invasión de sus derechos
civiles. Es decir, se trata sobre todo de la manipulación de lo
simbólico, por parte del acosador, convirtiéndose por tanto en un
ataque a la quinta esencia del hombre, lo social.
Consecuencias para la victima
Si
tenemos en cuenta la importancia de tener cubiertas las Necesidades
de Afiliación, no es de extrañar que el Mobbing precipite la ruptura
de aspectos sociales, de salud física y psicológica y de perdida de
calidad de vida en general. El acosado puede llegar a perder
amistades e incluso a la familia, a la que en el mejor de los casos
le es difícil entender el proceso.
Como
resultado de las consecuencias psicopatológicas de su estado, el
acosado desarrolla una sintomatología (hipervigilancia, estados de
ansiedad, estados depresivos, baja líbido) que causa una situación
de quiebra familiar o como mínimo crisis.
Por su
parte, los profesionales de la Psicología Clínica, intentando ubicar
el fenómeno dentro de alguna taxonomía clínica, han relacionado el
Mobbing con un subtipo de Trastorno de Estrés Postraumático y otros
cuadros clínicos.
Pareja y
mobbing
- Estado
actual de la pareja en la Sociedad Postindustrial
Como ya
se ha mencionado, la afiliación es una necesidad o tendencia del
hombre, desde que es hombre, a la búsqueda de la compañía de sus
semejantes. Los bebes desde muy pronto entablan lazos afectivos con
las figuras significativas que los cuidan. Que duda cabe que la
afiliación tiene una función adaptativa de supervivencia para la
especie y para el organismo. Esta naturaleza de necesidad de lo
afiliativo, se ve reflejada tanto en la filigénesis como en la
ontogénesis del individuo.
Para
entender las relaciones de pareja, no se pueden desvincular del
marco socio-cultural en el que se enmarca dicha relación. Así,
algunos autores hablan de las relaciones encuadrándolas dentro de
los recursos existentes en el entorno (visión dialéctica –
marxista). Como señala Giddens (1992), en las épocas anteriores a la
industrialización, la mayor parte de las familias eran además
unidades de producción y el factor determinante para elegir a la
pareja matrimonial no era el amor o el afecto, sino los intereses
sociales y económicos.
Los
cambios sociales pues, marcan el impas de pareja o estilos
domésticos al uso (familias monoparentales, parejas de hecho,
matrimonios, etc.). Cambios como la liberación de la mujer, la
igualdad de sexos, incorporación de la mujer al mercado laboral, son
causa y efecto de las interacciones humanas en general y de las
interacciones de pareja en particular.
Estos
cambios en las sociedades occidentales han dado paso a nuevas
fuentes para la búsqueda de pareja. Por ello, en nuestros días la
base de la pareja, o por lo menos en los inicios, es el
enamoramiento, relegándose las uniones vinculadas a criterios de
producción a casos muy puntuales.
Hoy se
busca en la pareja sobre todo reciprocidad afectiva (amor, ternura,
cariño, sexo, etc.) e intimidad (relaciones de complicidad y
entendimiento profundo) frente al resto de la sociedad. Se busca en
el hogar por parte de ambos cónyuges lo que algunos llaman "el
descanso de los guerreros".
-
Consecuencias del Mobbing en la pareja
El
Mobbing deteriora todos los aspectos de la vida de la victima.
Surgen cuadros clínicos severos en la propia victima, en sus
familiares (fracaso escolar en sus hijos, problemas de salud en su
pareja) y problemas interpersonales fuera y dentro del hogar.
Los
resultados obtenidos en una reciente investigación sobre la
incidencia del Mobbing en las relaciones de pareja (Alonso, Peris y
Fuertes, 2003) parecen indicar que el área más afectada es la
sexual, viéndose más afectados los hombres que las mujeres.
Asimismo, se ven seriamente perjudicadas la comunicación con la
pareja y las actividades que realizan conjuntamente, sin que
aparezcan en estas áreas diferencias por sexo. Por su parte, el área
afectiva es la menos afectada e incluso en muchos de los casos ha
habido una mejora. Este incremento nos muestra de nuevo la
importancia de lo afiliativo, en este caso el apoyo social -mejora
de la afectividad con la pareja- puede ser un buen modulador y
predictor de buen pronóstico en la superación de problemas
cotidianos: estrés, enfermedades, situaciones de catástrofe.
Otro
resultado importante que encontramos en el estudio mencionado es que
la situación de Mobbing pone en marcha sesgos atributivos por parte
de la pareja de la víctima, haciéndola responsable de la situación
de acoso -activación del error fundamental de atribución-.
Conclusiones
El
avance en la comprensión del Mobbing pasa necesariamente por un
acercamiento sistémico al fenómeno. Como señalan Montalbán, Alcalde
y Bravo (2003), no debemos caer en el discurso reduccionista de
causa-efecto en el que aparece una figura perversa -el acosador- y
una figura honesta -el acosado-. Este discurso lineal, y muy
fructífero para ciertos medios, conlleva una visión simplista del
fenómeno y nos aleja de su natural complejidad .
Como se
dijo en la introducción de este trabajo, el Mobbing presenta ante
todo una naturaleza social interactiva que implica relaciones
circulares entre los elementos que interactúan en el sistema
organizacional. Nos parece
más
acertado apuntar que nos hallamos ante una relación patológica entre
los miembros de una organización, donde interactúan aspectos
individuales, aspectos colectivos familiares, colectivos sociales y
colectivos laborales.
Pensamos
que el fenómeno del Mobbing ha evidenciado la existencia de
organizaciones que funcionan como sistemas patológicos. Por tanto
nos encontramos ante Organizaciones Perversas que favorecen la
emergencia de actividades patológicas entre sus miembros. Así, como
señala Fuertes (2002) "en términos de dinámica de sistemas, tales
actividades van destruyendo los mecanismos éticos de corrección de
excesos (retroalimentación negativa), sustituyéndolos por sus
opuestos de retroalimentación positiva, donde violencia conduce a
más y más violencia, hasta la aniquilación; y la difusión de la
responsabilidad en el grupo y en la sociedad, a la moral de victoria
más cínicamente pragmática".
Por
último señalar que el avance en la investigación del fenómeno de
Mobbing pasa necesariamente por un abordaje exento de visceralidad
que nos conduzca a adentrarnos en su complejidad y desde ella
encontrar soluciones viables a largo plazo.
FRANCISCO FUERTES.
Psicólogo, profesor de la Universidad Jaume I de Castellón |